Francisco Moyano (22) y Carlos Romanelli (45) habían salido a realizar una “tirada” con sus bicicletas y nada les hacía prever el fatal desenlace que iban a sufrir. Cuando regresaban de Agustina, alrededor de las 9 de la mañana, el domingo 30 de enero pasado fueron impactados por un vehículo conducido por Andrés Rivero, que quedó como imputado por la muerte de los dos juninenses.
Los primeros días el corriente mes, la fiscal del caso, doctora Fernanda Sánchez modificó la carátula llevando el caso a homicidio doloso, mediante dolo eventual, decisión que la representante del ministerio Público “lo hizo contemporáneamente a una petición realizada por nosotros” adecuándose más a lo que sucedió en la ocasión, señaló ayer el doctor Javier Ochoaizpuro, representante legal de las familias Moyano y Romanelli.
El homicidio puede ser doloso cuando se comete mediante una acción dolosa. El dolo supone el conocimiento y la voluntad de matar a otro. En otras palabras: el elemento principal en el homicidio doloso es la intención de matar, mientras que “en la mecánica del dolo eventual, el actor asume la posibilidad de producción del resultado y sin embargo sigue adelante”, explicó.
En el caso de marras, “se apreciaron esas condiciones al comprobarse que el conductor manejaba tras haber ingerido estupefacientes en cantidad mayor a un gramo, que es superior a lo permitido legalmente”, explicó el abogado.
Por otro lado, Ochoaizpuro afirmó que “los elementos de prueba van adquiriendo materialidad en la medida que van apareciendo otros indicios que, cuando se suman distintas pericias, adquieren relevancia procesal”.
“Considero que hay elementos más que suficientes para mantener esta imputación y llegar a una condena”, manifestó.
Rivero permanece detenido y “ayer se le tomó declaración por el nuevo delito que se le imputa y, están corriendo los plazos para el pedido de prisión preventiva”.
Publicado el 24 febrero, 2022. Diario La Verdad
